El loco del pueblo
Ignoro, cuando puedo, los llantos de niños, sobre todo cuando, tras perseguirme con palos y piedras, caen al suelo, o cuando recién nacen del vientre putrefacto de las madres de mi pueblo. Todas mueren al final. Pudiera decir que los diarios estos que escribo son para el placer de algún lector extasiado con las penas [...]
Una queja
Disfrazo noches tras la penumbra de un abrazo que quedó en vacilaciones torpes.